La fragilidad del sistema hídrico en Xalapa ha alcanzado un punto de no retorno. La reciente fuga de noviembre de 2025 en la línea principal del Río Huitzilapan no fue un incidente aislado, sino la última gota en una crisis acumulada que ya supera los 26 días sin suministro estable para amplios sectores de la ciudad. Los reportes confirman que más del 60% de la población (el objetivo de abasto) se vio directamente afectada por esta única avería de 72 horas.

Este evento subraya una verdad ineludible: la infraestructura hídrica obsoleta está colapsando. El problema no es solo la falta de lluvia, sino la incapacidad de la red para transportar el agua que sí se capta. Mientras el Río Pixquiac disminuye su caudal por la sequía, las viejas tuberías del Huitzilapan se rompen bajo la presión. La ciudad queda atrapada entre la sequía climática y la falla mecánica.

Ante la certeza de futuras rupturas y el inminente estrés hídrico Xalapa, la única respuesta racional y duradera para el ciudadano es la autonomía. La Captación Pluvial no solo mitiga la dependencia de tuberías vulnerables, sino que ofrece una defensa activa y segura contra la ineficiencia de un sistema que, hoy por hoy, no puede garantizar el derecho básico al agua.